Ir al contenido principal

Alfabetización tecnologica



Actividad del Taller


1) Leé los párrafos extraídos de diferentes tipos de textos.

2) Identifica citas, estilos de citas, ideas principales.

3) Comenta en DRIVE tus hallazgos para cada párrafo o texto.
Dar el nombre de Grupo "X", al Documento realizado y compartirlo con el Docente y el resto de los grupos.



El nombre de Ernesto Viglizzo, un investigador del Conicet especializado en emisiones y cambio climático, comenzó a sonar fuerte en los ambientes productivos. Es que los estudios del experto son el “as en la manga” que se guarda el sector agroalimentario para defenderse de quienes le endilgan una responsabilidad mayúscula en las emisiones de gases del efecto invernadero (GEI), que terminan en consejos desmedidos en contra del consumo de carnes. Viglizzo sostiene que -en efecto- los animales emiten metano, pero advierte que el aporte de la ganadería capturando carbono del ambiente es mucho mayor que el perjuicio que provoca.

“Una fortaleza muy importante es la del potencial de secuestro de carbono que tienen las tierras de pastoreo de Sudamérica, las cuales requieren una revisión permanente ya que no se le suele dar importancia, y pueden cambiar por completo la ecuación en cuanto a balances de carbono. De hecho, muchos compromisos de mitigación que hemos firmado a nivel internacional, pueden tener una perspectiva distinta, y a lo mejor hasta ya estemos mitigando sin necesidad de asumir nuevos compromisos”, confirmó ante Bichos de Campo el propio Viglizzo, quien también aporta al Grupo de Países Productores del Sur (GPS), una red de instituciones privadas y expertos en agronegocios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.



Bichos de campo, 10 agosto, 2019.Ernesto Viglizzo: “Las tierras de pastoreo de Sudamérica pueden cambiar por completo la ecuación en cuanto al balance de carbono”.





Los bosques tienen una capacidad evaluada y medida para secuestrar carbono en la biomasa aérea y en el suelo (Davidson et al., 2012; Brienen et al., 2015), especialmente en los ambientes tropicales donde se registran altas tasas de crecimiento (Guo et al., 2002, Smith et al., 2016). Por ejemplo, se estima que la selva tropical de la cuenca amazónica, retiene anualmente un 10 % de todo el carbono que se almacena en los ecosistemas terrestres (Galford et al., 2013). Esta capacidad de captura y almacenamiento de los bosques ha servido de soporte a la elaboración de los protocolos metodológicos del IPCC (1996, 2006) que evalúan los cambios de stock de bosques y plantaciones de los países como una vía para estimar indirectamente los cambios (absolutos y relativos) en el balance de carbono.

 ¿Pero qué ocurre con las tierras en pastoreo? Se produce aquí un debate con posiciones muy polarizadas tanto en el ámbito científico-académico como en la opinión pública menos especializada. Existe una oposición marcada –y mucha confusión- entre quienes creen que los rumiantes en pastoreo son una amenaza para el clima mundial, y aquellos que los ven a los sistemas ganaderos como un camino racional para mitigar el calentamiento y el cambio climático global. La discusión acerca de la capacidad de las tierras de pastoreo para secuestrar carbono no es novedosa, pero aún no hay acuerdos conceptualmente sólidos. Numerosos estudios se han ocupado de tratar y debatir el tema desde hace algunos años (Fearnside & Imbrozio, 1998; Dawson et al., 2000; Conant & Paustian, 2002; Guo et al., 2002; Lal, 2004; Conant, 2010; Follett & Reed, 2010; Henderson et al., 2015; Oliveira Silva et al., 2016) sin resultados concluyentes. Los pastizales y pasturas parecen ser particularmente importantes porque cubren un 25 % aproximadamente de las tierras libres de hielo (Asner et al., 2004), y algunos estudios indican que pueden almacenar más del 75 % del carbono orgánico en el suelo (Jobbágy & Jackson, 2000).

Ernesto F. Viglizzo & M. Florencia Ricard. 2017. SECUESTRO DE CARBONO EN TIERRAS RURALES: ¿UN “ESLABÓN PERDIDO” EN LOS INVENTARIOS?. Publicación GPS, Buenos Aires, 25 pp.

Comentarios